10 Consejos para hacer un Plan de Viabilidad

10 Consejos para hacer un Plan de Viabilidad

by Marc Domenech

El plan de viabilidad de un futuro negocio es una paso casi insoslayable para el emprendedor, ya que traslada a resultados económicos el modelo de negocio que se pondrá en marcha.

Hacer los cálculos necesarios es algo complejo y que bloquea a muchos emprendedores, aunque si se siguen las siguientes pautas y consejos se pueden minimizar los errores.

10 Consejos para hacer una Plan de Viabilidad para tu empresa

Evita la inversión innecesaria

El emprendedor inexperto trata de presentar su local ante sus clientes como el lugar perfecto, la obra más majestuosa, las mejores máquinas traídas desde Alemania, etc. Esto no lo soporta ni el mejor plan de inversión.

Para confeccionar el plan de inversión y financiación, se debe evitar incluir la inversión innecesaria, ya que esta obliga a tener financiación extra que será un lastre en el medio plazo, con una cuota elevada de un préstamo, o lo que es peor, haciéndolo muy poco atractivo para posibles inversores.

La tesorería inicial

Es preferible prescindir de algún inmovilizado superfluo, que seguro se podrá adquirir en otro momento, e incrementar el disponible en tesorería para afrontar los pagos.

Normalmente, en el estudio de viabilidad de un negocio tradicional la tesorería supone el 20-25%del plan de inversión.

Olvidar es sinónimo de no controlar

El plan de viabilidad implica recopilar y tener en cuenta todos los datos económicos de determinada actividad empresarial: Costes operativos y estructurales, precios de proveedores, gastos de suministros, contrataciones, costes laborales, etc.

Olvidarse de algún importe puede implicar un desbarajuste que haga peligrar la viabilidad o la propia rentabilidad del negocio.

El sueldo del autónomo

No hay que perder de vista que uno de los principales despistes suele ser no incluir el sueldo del autónomo. Además del beneficio de la actividad, debe incluirse un extra que compense el esfuerzo y que haga que embarcarse en un negocio no se convierta en un acto de supervivencia.

plan de viabilidad

La importancia del cash flow

El flujo de cobros y pagos de la empresa, más conocido como cash flow, es el elemento que más problemas suele generar en los negocios. En el plan de viabilidad, sobre todo durante el primer año, deben controlarse, por un lado, las ventas realizadas y los plazos de cobro, y, por otro, las compras y los plazos de pago.

El desequilibrio de tiempo entre cuando pagamos y cobramos debe estar económicamente controlado y calculado, para tener siempre disponible los fondos suficientes en cada momento.

Elige bien quién lo va a analizar

Entidades financieras, inversores e incluso el propio emprendedor son los principales destinatarios del plan. No elegir o diseñar los cuadros económicos a presentar en función del nivel o de lo que necesita recibir el interlocutor es uno de los retos a afrontar.

La técnica del recorte

Una vez terminados todos los cálculos, debes someter a pruebas de estrés a tu plan de viabilidad aplicando correcciones. Después de este ajuste, si sigue siendo viable, todo lo que venga a partir de ahí será mayor rentabilidad.

Se debe pensar en lo siguiente: ¿qué pasa si se recorta un 50% los ingresos? ¿Y si aumentan un 25% los gastos? ¿Y si se dispara un 30% la inversión?

El criterio de prudencia

El criterio de prudencia debe ser generalizado en cada uno de los cálculos que se realicen, hay que huir del optimismo inocente.

No se trata de inflar las cifras, sino de llegar a tener un rango de ventas, de inversión y de gastos a precio de mercado en los que se va a mover la puesta en marcha y el desarrollo del negocio.

Intenta modelizar la demanda

El conocimiento que tiene el emprendedor de la demanda debe quedar plasmado en el plan de viabilidad, pero ¿cómo hacerlo? Generando un modelo.

Un ejemplo de esto son los embudos de conversión, cuya metodología también se puede aplicar a negocios tradicionales. Permiten generar escenarios de clientes potenciales, conocer el porcentaje que decide conocer o preguntar por nuestro negocio, estar al tanto del porcentaje que decide preguntar por un producto concreto, el que verdaderamente compra y el que finalmente es un cliente fidelizado

Olvidar el largo plazo

Basarse en exceso en el futuro es un gran error. Las previsiones a varios años no son nada fiables, y cualquier inversor las puede descartar fácilmente, sobre todo si es un negocio que todavía no está funcionando.

Con un entorno tan cambiante como el actual, donde aparecen constantemente nuevos competidores y productos, ir a planes de viabilidad de más de tres años es adivinar el futuro.

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